jueves, 26 de abril de 2012

La casa, mi viejo, las responsabilidades, la facultas, las notas, mi vieja, la ropa, las relaciones, la tierra, el vacío, el dolor, el desorden, los escombros, las sombras, las heridas que supuran después de tanto tiempo, ese día, esa puto día, y todos los otros días también, lo que no puedo decir, el silencio, todo el silencio que no puedo hablar y todas las lágrimas que no puedo llorar, las diferencias sociales, la plata, la plata que no tengo, la que tengo y no puedo usar, la que querría tener, el abismo económico, la falta de clonazepam, la abstinencia, el cuerpo, una y otra vez, por todos lados, todo el cuerpo, las modelos, las que tienen eso que querría tener, el sentimiento de inferioridad, de no llegar, de morir todos los días otro poco, las promesas, siempre promesas, por todos lados, los gritos, el ruido constante, la falta de silencio y de paz, la añoranza, la desidia, la desdicha, fingir, fingir casi todo el tiempo, el mutismo, la carencia emocional, el saber que me odio y que me odio por odiarme, el no poder salir, el encierro, el miedo. El miedo, mucho miedo, todo el tiempo, a todo.
La comida. Si, eso, la comida es la culpable. La comida, la comida, la comida. Que todos lo crean, que es la bulimia y la anorexia. Que crean que soy otra chica obnubilada por el mundo de la moda, que quiere ser una flaca más. Que nunca conozcan el trasfondo, que no se enteren. Pero no, la bulimia y la anorexia eran solo dos instrumentos. Pero no, es la no-bulimia y la no-anorexia. Es que me domaron otra vez, que no puedo oponer resistencia, que hasta eso me quitaron. Si, no tengo ni dominio sobre mi cuerpo. Y extraño, quiero, añoro. Añoro el vacío en el estómago, el comer sin culpa porque iba a vomitar, el cortar y ver la sangre salir mezclándose con las lagrimas. El saber que todo el sufrimiento, toda la mierda que dije más arriba estaba próxima a su fin, cuando lograra mi propósito, cuando fuera transparente, una voluta de humo solamente, y me desvaneciera en el aire.
¿Y ahora qué? ¿AHORA QUÉ? ¿Alguien va a explicármelo? ¿Alguien puede? No tengo un propósito para vivir. Vivo por los demás y para los demás, siempre por y para ellos. No hay nada para mi en este lugar, no quiero estar acá. Solamente tengo furia para mi, por no poder estallar, por no poder rebelarme, por no poder hacer lo que quiero para mi. Por no haber tenido el coraje de saltar, nunca tuve el coraje para nada.

Nunca, jamás, voy a ser.

martes, 24 de abril de 2012

I'm unclean, a libertine, and every time you vent your spleen I seem to lose the power of speech. You are slipping slowly from my reach. You grow me like an evergreen, you never see the lonely me at all.
I...
take the plan, spin it sideways.

I...
...
...
fall.

Without you, I'm nothing.

sábado, 14 de abril de 2012

domingo, 8 de abril de 2012

No puedo confiar en nadie. Una vez más, todo vuelve a salir mal.

But baby, don't cry.

sábado, 31 de marzo de 2012

Dijiste que nunca me ibas a dejar sola, pasara lo que pasara.

Las mentiras son tan lindas cuando salen de tu boca.

Pero no puedo culparte. Solo puedo decir que intenté advertirte. Te dije que esto pasaría, que mi habilidad de destruir todo puede más que cualquier cosa, que mi cabeza está llena de gusanos, que no ibas a poder con esto. Y de todos modos, decidiste quedarte. Y yo, estúpidamente, intenté auto-convencerme de que realmente podías manejar la situación. Deje que te quedaras, el tiempo suficiente para lastimarte y lastimarme, el tiempo suficiente para no poder escapar, para seguir dejando que te quedes. Para seguir abriendo heridas que no van a cicatrizar nunca.

That's what you get when you let your heart win.
Que te han visto arañar banquetas con tus tacones de aguja. Que no sales del bar, que vives entre burbujas. Que te sangra la nariz, que la bulimia hoy es tu gerente. Que ya no existe barniz para tu blanco casi transparente. Que te inyectas la soledad y le hechas polvo a la rutina.  Éxtasis de felicidad y colirio a las retinas. Dijeron que andas por ahí luciendo marcas en tus antebrazos. Que nadie quiere ya saber de ti, y las pasarelas no han visto tus pasos.

Que la autoestima se te fue a París y la debacle se mudó a tu casa.






Pero, a diferencia de Laura, nadie va a venir a rescatarme. No hay nadie afuera. No hay nadie adentro. Todo esto es una farsa. Una máscara detrás de la otra. Un cáscara vacía.